La otra cara - Reseña del libro 'Odio Barcelona'

La obra, realizada por 12 escritores, muestra la cara menos amable de la masificación turística que sufre la ciudad catalana

Park Güell en Barcelona. Fotografía: Alejandro Méndez.
Park Güell en Barcelona. Fotografía: Alejandro Méndez.

Libro 'Odio Barcelona'
Libro 'Odio Barcelona'

‘Odio Barcelona’ (Melusina, 2008) es un libro realizado por doce escritores -todos ellos nacidos o afincados en la ciudad catalana- que pretenden ir más allá de lo positivo en el ámbito del turismo, mostrando como una ciudad puede convertirse en súbdita de este fenómeno perjudicando gravemente a la calidad de vida de sus residentes.  


De esta forma, la publicación busca reflejar como las profundas campañas de marketing han mostrado al mundo una ambigua imagen de modernidad y de estatus. Esto ha atraído a un turismo de masas que se desplaza siguiendo itinerarios y cánones que en muchas ocasiones se alejan de la auténtica esencia de la ciudad.


El libro gira en torno a una pregunta de difícil respuesta: ¿Cómo despertar a una ciudad que se encuentra al borde del abismo? Uno de los autores señala que “la presencia de un pasado glorioso en Barcelona parece hallarse en un completo estado de somnolencia”. Mientras, otro indica que Barcelona se sitúa en un continuo “estar a punto de convertirse en algo, pero nunca acaba de adquirir cierta cualidad”.


‘Odio Barcelona’ completa las múltiples e interesantes opiniones de sus autores con situaciones en las que se aprecia como el turismo ha destruido elementos de gran valor para reemplazarlos por infraestructuras turísticas. Por ejemplo, las obras del hotel Barceló en las que fueron descubiertos restos de la Edad del Bronce o la denominada ‘museificación’, que consiste, tal y como define la obra, “en embalsamar el centro de la ciudad, recomponerlo con piezas falsas y entregárselo al turismo”.


Dentro de esta museificación, ‘Odio Barcelona’ incluye el mismísimo Barrio Gótico, uno de los principales atractivos turísticos de Barcelona y cuya autenticidad, según indican, es cuestionable, ya que la mayoría de los edificios del barrio no son originalmente góticos, sino restauraciones o incluso nuevos proyectos de estilo neogótico realizados entre el siglo XIX y el XX.

Barrio Gótico. Fotografía: Alejandro Méndez.
Barrio Gótico. Fotografía: Alejandro Méndez.

Otro de los temas centrales en el que inciden los escritores es sobre cómo Barcelona se ha transformado en una ciudad turística en la que cada vez queda menos hueco para sus propios habitantes. Es decir, el turismo de masas ha provocado que los barceloneses se enfrenten diariamente a una masificación de avenidas, calles o parques que les impiden desarrollar su verdadero estilo de vida como en épocas pasadas.


Los autores, además de escribir la obra, han vivido en primera persona este fenómeno. Así pues, salir a pasear tranquilamente por algunas de las avenidas más importantes o acudir a la Barceloneta para darse un baño se convierte en una misión casi imposible. Uno de ellos señala que “la propia saturación turística de las Ramblas ha provocado que éstas hayan dejado de serlo; en su lugar se ha montado un escenario que no soportan ni los mismos barceloneces”.


‘Odio Barcelona’ también trata la negativa evolución de grandes atractivos turísticos de la ciudad, como el Park Güell, cedido por Antoni Gaudí al Ayuntamiento de Barcelona como parque público. No obstante, el turismo ha causado su privatización, quedando olvidado el verdadero propósito del arquitecto, un parque por y para disfrute de los ciudadanos de Barcelona.

Park Güell. Fotografía: Alejandro Méndez.
Park Güell. Fotografía: Alejandro Méndez.

La publicación también trata otros aspectos que han contribuido a la denigración de la ciudad catalana. Por ejemplo, el llamado turismo de borrachera, jóvenes que se desplazan a Barcelona con el único motivo de destrozar las infraestructuras, alojándose en apartamentos ilegales y molestando a sus vecinos. Igualmente, tienen comportamientos incívicos, como andar desnudos por la Barceloneta, montar escándalos y ensuciar con el botellón la playa y otras zonas cercanas.         


Con este contexto, surgen otras cuestiones; ¿Qué ocurre con los habitantes de la ciudad? ¿Es más importante el turismo que la propia calidad de vida de sus ciudadanos? Los habitantes de Barcelona apenas pueden vivir cómodamente en el centro, especialmente en aquellas zonas cercanas a iconos turísticos como la Sagrada Familia. Los datos hablan por sí solos; este famoso monumento es visitado por miles de personas al día que llegan atraídas por la belleza de un edificio inacabado.


Esta masificación también afecta de forma directa al trabajo de antaño, lo que provoca que pierdan tradiciones y costumbres. Ejemplificando, en las calles colindantes a la Sagrada Familia pequeños y antiguos establecimientos que apostaban por la tradición, el trabajo bien hecho y la exclusividad, son reemplazados por tiendas de suvenires faltos de gusto, repetitivos y sin originalidad.

Sagrada Familia. Fotografía: Alejandro Méndez.
Sagrada Familia. Fotografía: Alejandro Méndez.

Así pues, la polémica actividad del turismo de masas, a pesar de dejar grandes cifras económicas, afecta significativamente al modo de vida de los residentes que se ven obligados a desplazarse a las periferias en busca de una mejor calidad de vida. Este factor que influye negativamente en los habitantes de la ciudad es uno del los motivos principales que quiere mostrar ‘Odio Barcelona’ y que llevó a sus autores a redactar el libro.


En mi opinión y tras leer la obra, Barcelona está sumergida en un bucle sinfín; la población se traslada a zonas residenciales para encontrar una mayor tranquilidad, huyendo del turismo de masas que les obliga a vivir como turistas. Esto provoca que los edificios queden desocupados para dar lugar a apartamentos de alquiler o a hoteles, vaciándose de vida la ciudad. 


Ante este escenario, el libro deja un paréntesis abierto a múltiples interpretaciones, ¿Hay solución? ¿Es posible mejorar el estilo de turismo que visita Barcelona? Desde mi perspectiva, la posible solución reside en el tipo de turismo que Barcelona atrae; turistas que llegan a través de una agencia de viajes, que siguen un itinerario y que no dan pie a la improvisación. Este tipo de turismo choca con el realizado por los viajeros, aquellos que buscan interactuar con la ciudad, formar parte de ella y vivir experiencias que le hagan querer volver. Es decir, es necesario encontrar un turismo de calidad, y no de cantidad, que sepa exprimir el verdadero espíritu de Barcelona.  


No obstante, se trata de una complicada situación de especulación que, a pesar de ser insostenible, produce unos ingresos importantes y por tanto, no interesa a los altos mandos gestionarla o modificarla. En definitiva, ‘Odio Barcelona’ es un libro que no está pesando solo para su lectura, sino para evocar a la reflexión y hacer pensar  al lector sobre las consecuencias y la cara menos amable de este tipo de turismo que está evolucionando en muchas ciudades. 


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