Erik Otto, pintura caótica y conceptual

El artista estadounidense utiliza diferentes colores y formas orgánicas para mostrar el lado más desenfrenado de la belleza


Erik Otto (Santa Clara, 1980) es un artista estadounidense asentado en San Francisco y dedicado al mundo del arte desde hace más de diez años. Desde entonces, ha conseguido mostrar sus trabajos tanto en calles y avenidas de diversas ciudades como en reconocidas galerías de todo el mundo. 


Sus obras destacan por la utilización y conexión de numerosas formas orgánicas que cobran vida mediante la combinación de múltiples colores. Para la configuración de sus pinturas, Erik Otto captura diferentes momentos y los refleja de una manera abstracta y desordenada, dando lugar a trabajos enérgicos, llamativos y originales. 


Sus cuadros han sido exhibidos en instalaciones, decorados de teatros, fachadas de tiendas, etc. Además, Erik Otto no solo se desenvuelve el campo de la pintura, sino que también centra su actividad profesional en el diseño gráfico, teniendo siempre como pilar fundamental el arte creativo. 

El principal objetivo del artista es transmitir con cada una de sus obras emociones y sentimientos,de tal forma que el espectador pueda adentrarse en el cuadro e interpretarlo según sus propias vibraciones.  


Erik Otto utiliza el arte como mecanismo de expresión y recrea sus cuadros de una forma u otra según su estado anímico. De esta modo, a pesar de que sus obras pueden ser comprendidas de infinitas maneras, siempre están elaboradas desde el lado más personal e íntimo del artista.


En definitiva, el resultado final de sus pinturas son formas orgánicas, colores llamativos y trazos que circulan en todas las direcciones. Erik Otto logra así peculiares efectos visuales que muestran como la belleza también puede ser caótica y desenfrenada.  

 

La fluidez, el sentido y la fragilidad de la vida son algunos de los conceptos que Erik Otto pretende expresar. Tal y como indica en su página web, busca con sus trabajos “la lucha por mantener la conexión en un mundo tan desconectado”.


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